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What Do Humans, Bats and Shrews Have in Common? November 5, 2009

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Domesticated Horses Date Back 5,500 Years November 5, 2009

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Earth to Wolf: Please Mess With Texas, Michigan, Wyoming…etc. November 5, 2009

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Curso: Introducción al conocimiento de los cimientos de la Equitación Etológica – AGUSTÍ LLAURÓ I SASTRE October 14, 2009

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EQUITACIÓN ETOLÓGICA
AGUSTÍ LLAURÓ I SASTRE
Alumno de Elisabeth de Corbigny
« EDUCACIÓN Y DOMA DEL CABALLO »
« ENSEÑANZA PARA EL CABALLO Y EL JINETE »
Curso de introducción al conocimiento de los cimientos de la
Equitación Etológica
 Teoría de los cimientos de la Equitación Etológica.
 Práctica de los trabajos: en libertad, a pie, montado.
Contenido
Sobre las bases de seguridad, respeto, confianza y comunicación, basamos el siguiente programa;
I. El trabajo en libertad
A partir del conocer el lenguaje de la manada, aprendemos a establecer una comunicación utilizando el
lenguaje corporal para convertirnos en el referente del caballo y obtener su atención.
Teoría:
- nociones de etología equina.
- descripción de ejercicios prácticos.
- demostración comentada.
Práctica:
- captar la atención, abordar (en el paddock ó el box)
- el concepto Approche/Retrait
- avanzar, transiciones de aires
- cambios de dirección
- conducción virtual: lateral, delante, atrás
II. El trabajo pie a tierra, en mano
El trabajo a pie permite traducir el lenguaje del cuerpo en el lenguaje de la rienda ó de la cuerda mediante
la brida ó la cabezada; es una etapa preparatoria indispensable para el futuro trabajo en silla.
Teoría:
- descripción de ejercicios prácticos.
- demostración comentada.
Práctica:
- dar la cabeza a las manos
- poner y quitar el filete y la cabezada
- ceder a la presión; pedir/relajar
- ceder al lenguaje de la rienda; flexión lateral del cuello, desplazamiento lateral de la cadera,
desplazamiento lateral de las espaldas, retroceder, parada de emergencia
- conducción lateral, delante, detrás
III. El trabajo montado
Después del trabajo en libertad y del trabajo pie a tierra, transferimos el lenguaje del cuerpo y de la rienda
en silla para una comunicación más clara para el caballo.
Teoría:
- análisis y preparación de los ejercicios prácticos
- demostración comentada.
Práctica:
- poner y quitar la silla + montar y desmontar
- el trabajo a una rienda; flexión lateral del cuello, desplazamiento lateral de las caderas, botón “ON”,
botón “OFF”, desplazamiento lateral de las espaldas.
- los aires; paso/trote/galope/marcha atrás, a “rienda suelta”

Curso: Introducción al conocimiento de los cimientos de la Equitación Etológica

Fecha: 28-29 noviembre 2009

Imparte: Agustí Llauró Sastre

Lugar: Equilibre – Santa Perpetua de Gaiá (Tarragona)

Precio: €190,- persona

Para mas información o reservas:

Tel. 977 266021

email:

equilibregaia@gmail.com

Sigan este vinculo para programa de curso en PDF:

Curso 2 dias-contenido_castellano_mail

Nuevo Curso: INTEGRAR NATURALEZAS, CONECTAR LA ESENCIA el 24-25 Octubre 2009 September 5, 2009

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Para mas información y programa del curso por favor hagan clik en el siguiente vinculo:

INTEGRAR NATURALEZAS, CONECTAR LA ESENCIA

La naturaleza, la ciencia y los criterios – Lucy Rees August 7, 2009

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Para mi, la doma natural significa la aplicación del entendimiento del comportamiento natural del caballo a su manejo, doma y mantenimiento.

Por supuesto, el entendimiento del caballo ha sido gran parte del éxito de los buenos domadores desde siempre. Sin embargo, en los últimos 50 años nuestro conocimiento del comportamiento animal ha aumentado tanto que nos ha permitido desarrollar nuevas técnicas de doma más fácilmente entendidas por el caballo que las tradicionales, y evitar errores basados en la ignorancia de las capacidades del animal.

Fueron los hermanos Dorrance quien, sin el beneficio de la ciencia pero con suma sabiduría y observación, desarrollaron estas técnicas, difundidas por Ray Hunt. Los que le vieron sacaron sus propias conclusiones según su personalidad y experiencia, y así hemos terminado con una variedad de formas de doma natural. Algunos como Parelli se centran en el control; otros, como Monty Roberts, hablan más de la relación.

No es verdad, como dicen algunos, que la doma tradicional es siempre bruta. Puede ser, pero la doma natural puede ser abusada, malentendida y por eso bruta también. Es donde los conocimientos científicos nos ayudan a saber cual es de verdad natural y fácil para el caballo.

Nuestro entendimiento básico es que el caballo es un animal de presa, mientras somos cazadores. Lo que nos parece lógico no lo es para el caballo, y viceversa. Las diferencias son más profundas de lo que a menudo nos damos cuenta.

En su estado natural, los problemas de supervivencia que enfrenta el caballo se centran en los depredadores. Sabemos como sus órganos sensoriales, como su sicología, son especializados para detectar cualquier amenaza o movimiento raro. Asustados, se juntan y huyen en una masa unida que gira, acelera y evita los obstáculos de manera milagrosa, como las palomas o las truchas pequeñas. No se colisionan ni atropellan a los potrillos, cosa que para nosotros sería imposible.

El juntarse es una defensa exitosa contra los depredadores, que se confunden por no saber donde atacar. Es el animal aislado el que es vulnerable.

La huida en masa depende de tres factores: el querer estar juntos, la evitación de las colisiones, y la sincronización de la velocidad y la dirección del movimiento con los demás.

El primero, el deseo de estar en compañía, es tan fuerte en el caballo que se deprime cuando está aislado, y sabemos como buscan la compañía en seguida cuando se sienten amenazados. Si el caballo no quiere estar con nosotros, no tenemos base juntos.

El segundo, la evitación de las colisiones, necesitan aprenderlo: lo llamamos “respeto para el espacio individual”. Sabemos que al potro criado aislado, le falta este respeto o, mejor dicho, le falta esta enseñanza. Son las yeguas madres que enseñan a los potros por señalar “vete” si se acercan demasiado o rompen las normas sociales. Aunque el caballo desea tanto la compañía, no es un animal de contacto: no duermen amontonados como los perros, los gatos o los cerdos, porque este respeto está muy implantado. Acaban con una apreciación de distancia muy fina.

El tercero, la sincronización de movimiento entre individuos, es algo que ya hace el potrillo recen nacido al asustarse. Corre a su madre y mantiene la misma dirección y velocidad como ella. Luego, aprende a sincronizarse con otros potros en el juego, porque, como dice Darwin, en el juego el animal joven practica y perfecciona las pautas de comportamiento que aseguran su supervivencia como adulto.

Y una vez que tienen la confianza con nosotros, sincronizan sus movimientos con los nuestros como si fuésemos otro de su manada.

Para mi, esta sincronización voluntaria es la base de la verdadera doma natural. No tenemos que enseñarla, es la naturaleza del caballo. Funciona cuando estamos pie a tierra: se adelanta, gira y para con nosotros. Funciona igual desde arriba: si acompañamos sus movimientos, adelanta; si giramos nuestro cuerpo, gira con nosotros; si nos bloqueamos el cuerpo parándonos, se para también. Cada parte de nuestro cuerpo corresponde con la misma parte del suyo: si queremos que mueva los pies, movemos los nuestros; si queremos que pare sus manos, paramos las nuestras….

Nuestro problema es que no podemos creer que sea así. ¿Dónde esta el control? Pues, ¿dónde esta el control cuando huyen juntos, pastan juntos, se marchan al agua juntos? No hay. Cuando van al agua, es normal que una yegua madura vaya delante; igualmente, es normal que esté preñada y lactante, por eso su necesidad de agua es mayor, y los demás empiezan de copiarla por hábito si es una yegua en la cual todos confían. Pero en la huida, no es la más rápida: los jóvenes corren más, y van adelante mirando ansiosamente para averiguar que los demás siguen por detrás. Control no hay.

Lo que nos despista es que somos otro animal. Los cazadores tienen problemas de convivencia a la hora de comer, juntos, el animal que han matado. Todos tienen hambre, y si hay discusiones, son algo serios dado que saben matar, y estan armados con garras y dientes. Entonces un adulto fuerte se muestra agresivo mostrando que no vale la pena pelear con él (suele ser el macho), se pone dominante, y los demás le obedecen y le reconocen como su líder. Incluso señalan su sumisión con gestos específicos si él se enfada, intentan complacerle dándole  aseo, y le encuentran atractivo. Ya que es él quien controla todos los recursos, merece la pena cultivar buenas relaciones con él.  Además, estos sumisos reconocen el estatus de cada uno cuando hay cualquier competición, de forma que acaban viviendo en paz.

Nuestro primo más cercano, el chimpancé, se comporta así. Y hay restos de este entendimiento instintivo le la organización social tambien en nosotros, en la manera en que reconocemos la autoridad y la obedecemos, en nuestra lucha por el estatus social, en la manera en que pedimos perdón delante de la autoridad cuando se muestra enfadado, en la manera que queremos ser amigos del famoso.

Los caballos salvajes no tienen este problema, ya que no tienen competición entre ellos por la comida rica y amontonada. Su comida natural está en todos lados, y tampoco es rico. Su problema empieza en nuestras manos cuando provocamos la competición dándoles la comida rica en cubos. Pelean. Los que vencen aprenden que la agresión paga bien, mientras los que pierden aprenden que será mejor ceder. Parece que hemos creado una jerarquía de dominancia como la del chimpancé, pero es totalmente distinta.

Primeramente, el “jefe” no dicta nada salvo “vete”. No controla otros aspectos del comportamiento. Los demás no le obedecen, le evitan. Por eso, los científicos prefieren llamarlo “orden de evitación”.

Segundo, la jerarquía no asegura la paz. Los caballos siguen peleando a la hora de comer por años si no organizamos nuestro manejo para evitarlo. Científicamente, el objetivo de una jerarquía de dominancia es que se mantenga la paz, cuando todos reconocen su estatus. Muchos libros dicen que es así con los caballos. ¿No usan sus ojos? Un estudio científico da los números de agresiones que se dan entre caballos durante una hora (orejas atrás, embistes, mordiscos, coces): caballos salvajes, 0.025; caballos domésticos a la hora de darles pienso, 47. Son los depredadores, como los perros, que llegan a una jerarquía pacífica después de una sola buena pelea. Los caballos no. Si utilizamos nuestros ojos para mirar en vez de leer fantasías, lo vemos en seguida.

Tercero, el jefe no es el líder del grupo. Esto esta probado muchas veces por los científicos, aunque todavía muchos que no saben, dicen que sí. Creo que han visto que cuando llaman a sus caballos domésticos para comer, viene el jefe adelante. Pero es porque los demás están evitándole. Cuando escapan es  cuando se revela el líder verdadero, que es otro caballo al que siguen los demás. No les gusta el jefe, le evitan.

Cuarto, cuando hay un semental, no es el jefe, ni el líder (también, muchos estudios científicos lo prueban). Las yeguas le dan caña, aunque es el más fuerte y el más experto en pelear.

Quinto, y casi lo más importante, es que los caballos no tienen señales de sumisión. Por eso, no entienden la obediencia como concepto, ni la autoridad.

Desafortunadamente, muchos creen que los movimientos de la boca, como si el caballo fuera comiendo, y el bajar la cabeza mientras anda, son señales de sumisión. Esta creencia ha dado como resultado el abuso de ciertos caballos en el picadero redondo y muy mala fama para este trabajo entre los científicos. Por eso, necesitamos examinarla en detalle.

No hay ninguna base para esta idea. Ningún estudio científico ha conseguido encontrar señales de sumisión equino (excepto la evitación) a pesar de tener ojos profesionales sobre el tema por miles de horas.

Son estiramientos de los músculos que el caballo contrae fuertemente cuando está tenso, a menudo por miedo. Levanta la cabeza por contraer los músculos de arriba; cierra muy firmemente la boca, que se seca debido a la adrenalina; contrae todos los músculos de su dorso y no puede meter sus pies por debajo de la masa. Cuando se da cuenta que no hay peligro ni amenaza, se encuentra incómodo por estas contracturas, y recupera su comodidad estirándolos. Mueve la boca suavemente, recuperando el flujo de la saliva. Estira su cuello abajo para estirar el dorso, como nos doblamos para estirar el nuestro. No son señales sociales, el caballo hace lo mismo cuando está sólo.

Todos los que hemos visto las peleas entre caballos a la hora de comer, sabemos que cuando un “jefe” arrincona uno tímido, le hace daño precisamente porque el tímido no tiene manera de decir “no me ataques, me rindo ya” – es decir, no tiene señales de sumisión que apagan el ataque. Nunca le vemos bajando su cabeza al suelo en este momento. Si no puede escapar, será atacado. Es por miedo a que esto ocurra por lo que muchos se niegan a soltar sus caballos con otros.

Además, si un caballo huye de otro animal, ¿no seria un suicidio señalar su sumisión después de un rato aunque el animal no le ataca abiertamente? Así el lobo tendrá sólo que trotar por detrás de un caballo para que el pobre señale su sumisión y se deje comer. Un animal de presa no se somete a un dominante o un agresor: huye. No es un chimpancé.

Tampoco un caballo sigue a un dominante: le evita. De todos los domadores de esta época creo que es sólo Mark Rashid que ha visto la diferencia entre la dominancia y el liderazgo y sus efectos sobre el caballo.

Uno de los problemas que sufre la doma natural es el comercialismo, las máquinas de publicidad que algunos han creado para hacerse famosos, ganar nuestra admiración, y rendirnos ciegos a la evidencia de nuestros propios ojos y sentido común. No cuesta ver la evitación del jefe enfadado, ni que los caballos siguen peleando a la hora de comer. No cuesta mucho ver que si tenemos que repetir una serie de ejercicios por años, no estamos usando un sistema natural sino una forma de aprendizaje, por lo bien que se a hecho. No cuesta mucho entender que para un animal que depende de sus pies para su vida, forzarle al suelo será una trauma (Si quieres la ciencia, el caballo queda pasivo en este punto por una subida fuerte de la beta endorfina, morfina producida por el cerebro cuando estamos en un estado de shoc. También hay una subida fuerte de cortisol, que significa que el animal está altamente estresado. Algunos no saben del cortisol y piensan que el caballo está placidamente hipnotizado, cosa que tampoco puede ocurrir en un cerebro de tipo equino. Para los que practican el “imprinting” de forma fuerte, lo siento, pero el potrillo está súper estresado lo mismo si le tumbamos forzado.)

Otro de los problemas es que es difícil llegar a los estudios científicos que pueden salvarnos de tales errores y malos tratos. Y tengo también una queja a los científicos mismos: han ido cambiando la definición de la palabra dominancia hasta que no quiere decir lo que correctamente entendemos. Es decir, incluso si llegamos a los estudios, es demasiado fácil malentenderlos si no tenemos la formación necesario.

Sin embargo, hay muchos estudios que prueban que no es sólo nuestra opinión personal que dice que ciertas prácticas son buenas y otras no tanto. Está comprobado que el caballo mantenido en pasto con compañía es más fácil para domar que su hermano mantenido aislado en cuadra, y que el caballo con estereotipias aprende más despacio que el normal.. Los etólogos critican, y con razón, el domador que entra al picadero redondo con un caballo ya aterrorizado (cosa bastante normal aquí debido a la serreta), le arranca a galopar con un actitud dominante, y el pobre pasa horas galopando hasta que se agota. Critican, y con razón, la práctica de tumbar los caballos y malinterpretar su estado de shoc profundo. Han demostrado que en la recuperación de los caballos maltratados, el uso del refuerzo positivo (premios) tiene más éxito que los refuerzos negativos (la aplicación y cesión de presiones). Y están, con razón, muy enfadados que una serie de tales ejercicios está ahora vendido sobre el título “etología equina”. La etología es una disciplina académica que se estudia durante años. Un etólogo eminente dice “ llamar a esto etología es como acreditar como farmacéutico a un vendedor de aspirinas”.

Creo que todos nosotros aficionados de la doma natural, queremos evitar los malos tratos tanto psíquicos como físicos y buscamos las soluciones en la doma natural. Espero que estemos más aficionados a la verdad que a las exageraciones y a la falsedad. Pero, cuando hay  diferencias entre los profesores ¿a quién creemos? ¿Cómo vamos a unirnos contra el enemigo de afuera, como hacen los caballos? No digo que hay sólo una forma de practicar, al contrario la doma natural se practica dentro de todas las formas de doma; tenemos cada uno nuestra personalidad y cada uno tiene que encontrar un estilo de trabajo que se le adecue que no tiene porque ser igual para todos. La yegua, el semental, el potrillo, los jóvenes, tienen papeles distintos en la manada, sin embargo es una manada. Para enfrentarnos con los malos tratos de la doma bruta, tenemos que unirnos. La unión es la fuerza, como saben los caballos.

Por eso, me alegro mucho de ver esta revista, que nos da la oportunidad de hablar abiertamente de estas diferencias, examinar las bases de nuestras prácticas, aprender unos de otros, evitar las colisiones y avanzar unidos respetando nuestros papeles distintos. Espero que podamos basar nuestras prácticas en los conocimientos científicos comprobados con los cuales no hay discusión, aunque los ponemos en práctica en estilos distintos. Esta parte es para nosotros los profesores. Como los caballos, no estamos en competición unos con otros sino todos contra los malos tratos.

Para los aficionados y principiantes, el mejor consejo que tengo es: usa tus ojos. Observa. Pasa tiempo entre los caballos, no pidiéndoles nada ni intentando interpretar su comportamiento desde el punto de vista chimpancé. Observa. Cuando sabes ver si el caballo está bien y a gusto, es cuando puedes juzgar si el trabajo está bien hecho o no. El caballo mismo es nuestro mejor profesor, y los catedráticos están sueltos en la montaña viviendo como dios manda. Cuando los estudiamos, es cuando nos damos cuenta cuanto nuestro manejo, mantenimiento y monta puede trastornarles si no seguimos el camino natural.

Curso de Doma Natural en la Alberca de Salamanca 11-13 setiembre 2009 Lucy Rees August 1, 2009

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Lucy Rees BLANCO Y NEGRO(2)

Lucy Rees y Jose Luis Serradilla

La Alberca es un pueblo pequeño  situado en la provincia de Salamanca. Está justo al lado de la Peña de Francia, que es una montaña con una peña muy grande arriba del todo y que se ve desde todos los alrededores. Es en este pueblo tan bonito donde el fin de semana del 11, 12 y 13 de Septiembre del presente año; la etóloga Lucy Reés, ayudado por su colaborador José Luis Serradilla, impartirán un curso de Doma Natural. El lugar donde se organiza es en una finca en el mismo pueblo, dedicada a los caballos. Dicha finca, está situada en el paraje de “La Asoma” (así es como lo llaman en el pueblo) y la dirección es en el camino del cementerio s/n. La entrada está pasando el cementerio la siguiente puerta metálica de la derecha.

Dará comienzo a las seis de la tarde del viernes 11. Empezamos con una parte teórica en una sala con proyección de fotos, reportajes. Trataremos temas, como de la estructura social del caballo y la evolución, vida y costumbres de estos en su estado natural salvaje. El Sábado 12 empezamos a las 9.30 de la mañana, haciendo una parada a media mañana, continuamos hasta las 14.30 hora del almuerzo. Por la tarde será de 16.30 hasta las 21.30, estos horarios son aproximados pues según el transcurso dependerá. El Domingo 13, la hora de empezar y terminar es la misma, por la tarde debido al retorno a casa hay gente que se marchan después del almuerzo, pero existe lo posibilidad de quedarse practicando lo tratado durante el fin de semana.

Todo el curso estará sujeto a la parte teórica y la práctica: en la primera, se abordarán temas de muchísima importancia en el mundo del caballo, como la psicología básica del caballo y la del humano, el lenguaje corporal y las formas de comunicación. Tensión y estrés. Se trataran temas como la Biomecánica, la domesticación. Una sesión en el picadero redondo.

En la parte práctica será la aplicación de lo expuesto en la teoría, trabajos con caballos y el inicio de tres potros. Y también habrá la posibilidad de practicar cada asistente lo que se ha tratado durante todo el curso.

El precio de este es de 180 euros, las inscripciones son limitadas, ya que estos eventos están enfocados de una manera más personalizada. Hay varios sitios en esta localidad (La Alberca) donde se puede comer y dormir, con muy diversos precios. Las comidas  solemos hacerlas todos juntos en algún sitio donde sirvan un menú, aunque cada individuo puede elegir la opción que le convenga. También hay un Camping, donde acampar.

Las personas interesadas deben contactar con José Luis Serradilla al 686 48 58 01 para confirmar la reserva o a: ecupasil@gmail.com . El interesado estará inscrito en dicho curso después de ingresar una cantidad mínima de 50 euros a la cuenta que le darán después del contacto con la organización.

La etología equina y otras disciplinas científicas que examinan el comportamiento. Lucy Rees July 21, 2009

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Hay mucha confusión en el mundo ecuestre, y sobre todo en el mundo de la doma natural, sobre el significado de ciertas palabras y acercamientos al estudio de las varias facetas del comportamiento. Por eso, espero aclarar algunas cositas….

La palabra etología viene del griego: ethos, los principios y morales que regulan el comportamiento, logos razón, lógica, entonces ciencia o estudio.

El comportamiento animal se dirige a conseguir la sobre vivencia del animal y la transmisión de su genética a la próxima generación. La selección natural asegura que el animal salvaje en su entorno natural se comporta con esta lógica. No quiere decir que está conciente de ella cuando actúa. A menudo es simplemente programado así, el efecto de su genética, que dictamina que actúa como sus progenitores. En un entorno antinatural o doméstico sigue su programación genética, comportándose de misma forma aunque puede tener resultados nefastas o fatales.

Entonces la etología estudia el animal salvaje en su entorno natural para entender la lógica de su conducta. Paradójicamente, estos estudios nos han llevado a entender el comportamiento a veces aparentemente poco lógico de los animales domésticos.

Como estudio académico, la etología se arrancó en los 1950s con Niko Tinbergen y Konrad Lorenz, quienes estudiaron sobre todo los instintos, los comportamientos innatos o hereditarios seleccionados durante la evolución del animal para adaptarle a su nicho ecológico. A menudo son como conexiones cerebrales ya hechas, o respuestas provocadas por los cambios hormonales que acompañan las estaciones del año, la edad del animal, o las feromonas. Al percibir el estímulo adecuado, el animal reacciona de forma relativamente fija.

Las conexiones adquiridas por el aprendizaje, que son individuales y no hereditarias, se estudió en otra ciencia, la psicología animal experimental.

El instinto y el aprendizaje.    Aunque Lorenz en particular destacó una distinción rígida entre estas dos formas de conexión entre estímulo y respuesta, hoy día vemos que los comportamientos innatos suelen necesitar los estímulos y experiencia dados por el entorno natural para desarrollarse correctamente. En particular, el comportamiento social normal depende de la creación del animal dentro de un entorno social de forma natural.

Además, el aprendizaje tiene una base hereditaria en que los animales aprenden ciertas reacciones con tanta facilidad que aparecen instintivas, y otras sólo con dificultad. Un ejemplo equino es el respeto para el espacio individual de otro. Todos los caballos criados en una manada natural lo aprenden de los demás, de forma que nos parece inevitable y normal. Sin embargo los criados aislados en cuadra a menudo carecen este respeto. Si les enseñamos de manera adecuada, lo aprenden tan rápido que parece que ya tienen un espacio mental diseñado para recibir esta aprendizaje. El paso español les cuesta mucho más.

Estamos familiarizados en el mundo equino con los conceptos de genotipo y fenotipo, sabiendo que un semental pequeño puede ser genéticamente pequeño o genéticamente grande pero mal alimentado durante su crecimiento. Sus hijos reciben su genética, no su experiencia nutricional. De misma forma, podemos tener un caballo con comportamiento anormal que transmite esta característica a sus hijos, o puede ser que no, que sus dificultades deriven de su mal manejo y creación. No lo tenemos tan claro en el asunto del comportamiento como en lo físico, cómo el componente genética interacciona con el entorno.

Tinbergen analizó las causas del comportamiento de manera que se ha comprobado todavía válida. Primero, hay la selección natural: los animales que se comportan así sobreviven mejor que los que no. Según Aristóteles estas se llaman causas finales.

Lo que impulsa al animal a actuar en un momento dado normalmente no es una causa final sino una causa próxima o motivación. No bebemos porque estamos concientes del peligro de morirnos, sino porque tenemos sed.

Este impulso o motivación para actuar cambia según el estado fisiológico del animal, su edad etc. La etología estudia cómo, cuando y porque actúa, la búsqueda del estímulo adecuado (comportamiento apetitivo), la manera en que la alta motivación puede llevar un animal a aceptar un estímulo inadecuado, la manera de completar o consumir el comportamiento, la expresión de frustración…en fin, cómo las causas finales y próximas dirigen el comportamiento. Un animal puede encontrarse impulsado hacia dos acciones incompatibles a la vez, dando lugar al conflicto, expresado de forma típica del especie.

La motivación. Los primeros intentos a formar una teoría completa de la motivación fueron prematuros: no había la base de datos fisiológicos y neuroanatómicos que tenemos ahora. Pues, estos intentos fracasaron, con grandes discusiones que tenían dos efectos.

El conductivismo. Hartos de las discusiones, algunos, sobre todo el gran Skinner, decidieron ignorar las cuestiones de motivación u estados internos. “El cerebro es una caja negra que no se puede abrir” declararon, y se dedicaron a examinar cómo se forma una respuesta a un estímulo, los efectos del refuerzo y el castigo, la formación del hábito de responder, cuanto y como reforzar, etc. Entonces el conductivismo formó gran parte de la psicología animal experimental y la teoría del aprendizaje. La mayoría del trabajo fue en laboratorio y los investigadores ignoraron el comportamiento innato o lo del animal en su vida real.

Es precisamente esto tipo de simplificación que a veces clarifica una situación compleja, dejándonos ver como dos factores se influyen: en este caso, como conectar estímulo y respuesta efectivamente. Los resultados de Skinner han tenido gran influencia sobre el entrenamiento de las ratas, los perros, los delfines y muchos otros animales; han influido también nuestras ideas sobre la psicología humana. Sólo los domadores de caballos no han prestado mucha atención.

Sus hallazgos confirmaron por completo la inutilidad del castigo como manera de enseñar. El castigo está capaz de suprimir una respuesta durante una temporada aunque nunca de eliminarla por completo. No es capaz de enseñar la respuesta correcta. Es algo que los domadores y jinetes todavía tienen que asimilar. Otro fallo típico es la falta de apreciación del poder del refuerzo, sea positivo o negativo, y su aplicación correcto.

El segundo efecto de las discusiones fue el análisis detallado de motivaciones  específicas – el hambre fue el primero – que nos ayudaron a aclarar las formas distintas de motivación sin ponerlas todas en la misma caja teórica.  Estos estudios mostraron el efecto de retroalimentación negativa que tiene la consumación sobre la motivación: el acto de beber apaga el sed. Nos aclararon las bases del estrés del comportamiento, concepto clave en la conducta de los animales domésticos, que se derive de la falta de los estímulos naturales que disparan los actos de consumación.

Por medio del conductivismo se puede enseñar a un animal actuar contra su propio motivación innata, pero no cambia la motivación. Un semental que ha aprendido a respetar el pastor eléctrica no la pasará incluso cuando hay una yegua con celo al otro lado, pero no cambia sus ganas….

El antropomorfismo, la idea que los animales se comportan por los mismos motivos como nosotros, es nuestra manera instintiva pero erróneo de tratar con ellos. Nos lleva a ideas absurdos como atribuirles la conciencia de culpabilidad o la capacidad de mentir.  Desde Descartes el acercamiento científico ha sido lo de declarar que los animales son autómatas sin alma o sentimiento. Es otra simplificación que nos ha ayudado a examinar los mecanismos del comportamiento; a la vez ha llevado a mucho abuso en el laboratorio.

Hoy día la neurociencia nos demuestra que los mamíferos como el perro, el caballo y los primates sí tienen emociones igual de fuertes como las nuestras, aunque les falta la conciencia del “yo” que complica tanto nuestras emociones. Les falta también la capacidad de racionalizar sobre sus emociones, cosa que es difícil incluso para nosotros. Cada animal responde a sus estados emocionales según sus tácticas de sobrevivir en su entorno natural: es decir que sí, estas respuestas son bastante automáticas. No quiere decir que el animal experiencia el miedo, la alegría o la ausencia de su cría o compañero hermanado de forma distinta que nosotros: la crueldad hacia ellos es igual que la crueldad hacia los niños pequeños, que tampoco son capaces de racionalizar o contemplar sus experiencias.

El estudio de las emociones y como funcionan está todavía desarrollándose. Se base mucho en los paralelismos que se ve entre el cerebro humano y lo del animal, sobre todo en los centros emocionales, y los entre las reacciones fisiológicos. Aclara los limitaciones del conductivismo, que ignora el efecto del estado emocional sobre el aprendizaje, la motivación o el bienestar del animal.

La ciencia cognitiva, en contraste, se desarrolló más tarde que la etología o el conductivismo, impulsado por las investigaciones sobre la inteligencia artificial. Considera los mecanismos del pensamiento mismo: cómo las sensaciones crudas se analizan para llegar a percepciones, cómo se forma conceptos, cómo se hacen decisiones utilizando estos conceptos.

Está claro que tenemos mucha más habilidad para formar conceptos que los animales. Esta parte de nuestro cerebro es enorme comparado con las suyas, mientras la parte que trata con las emociones es igual en el hombre y el caballo. No quiere decir que no están capaces de formar conceptos sencillos, pero otra vez tenemos que tener cuidado con la trampa del antropomorfismo, el pensar que un caballo entiende y piensa como nosotros. Sin embargo, notamos que un caballo de trabajo, por ejemplo uno de ganado, trata diariamente con unas situaciones tan variadas que está claro que entiende su trabajo, no sólo que responde mecánicamente a las ayudas. El caballo de doma vaquera de pista (o un perro pastor de competición) está bastante perdido con el ganado en el monte, mientras uno de vacas de verdad está actuando antes que le demos las ayudas – y es capaz de “desobedecer” a veces cuando percibe algo que nosotros no. Se da cuenta también que su doma es distinta. El caballo de trabajo tiene unas clases básicas, y le ponemos a trabajar para que aprenda el resto sobre la marcha, no gastamos tiempo repitiendo ejercicios en la pista. El caballo de polo o horseball es igual.

Es típico de los domadores western de estilo “natural”, que aprecian y utilizan la habilidad del caballo de formar conceptos: los tan importantes hermanos Dorrance y Ray Hunt fueron vaqueros, su forma de pensar estaba condicionada por la necesidad de usar el caballo diariamente en el trabajo. Los domadores de pista y de competición usan poco el aprendizaje de conceptos: de hecho, no les gusta nada que el caballo “piense por delante” de ellos. Puede ser porque estas domas salen más de lo militar donde, como dice nuestro poeta Tennyson, “ lo suyo no fue racionalizar el porqué, lo suyo fue hacer y morir.”

La etología y la doma natural Hoy día la palabra natural se ha puesto algo de moda en el mundo ecuestre, un mundo donde la mala aplicación de palabras es bastante normal. Oímos, por ejemplo, en la doma clásica los elogios de la elegancia, la descontracción y la ligereza mientras vemos jinetes con sus caras contorsionadas por tensión tirando de las riendas.

Pues, ¿qué quiere decir “ doma natural”? De cierta forma es una contradicción puesto que no es natural domar un caballo para que lleve una persona en su dorso. Quizás es por esta contradicción inherente que han aparecido formas tan distintas llamadas naturaletológicaracionalindia, acabando con la gente confusa.

Algunas usan las leyes naturales del aprendizaje definidos por el conductivismo, por medio del refuerzo negativo: la aplicación y cesión de las presiones corporales. Lo que confunde a la gente es que hoy día estos ejercicios están promocionados en el Internet por el término etología equina, con la cual tienen nada que ver. Los caballos no se manipulan unos a otros por medio de presiones corporales, y el conductivismo es la otra cara de la moneda de la etología.

La doma racional empieza por tumbar el caballo al suelo, inundándole con las hormonas de shock, que le rinden pasivo. Correctamente no reclama ser natural, aunque otras formas que se llaman naturales emplean la misma técnica. La doma india argentinase basa en la insensibilización radical, algo forzada, del caballo; tampoco se llama natural.

Otras emplean entendimientos más basados en la etología, es decir, buscando utilizar los instintos del caballo: lo del potro de buscar compañía y seguirlo. Desafortunadamente, estos entendimientos a menudo están contaminados por el antropomorfismo. La observación nos demuestra que el caballo no tiene gestos de sumisión, ni se acerca, hacia un animal con actitud dominante: esto le llevaría a la muerte pronta en su entorno natural. Es comportamiento chimpancé o humano, no equino.

La mía “doma natural” se basa en la etología equina, apoyada donde sea necesario por la teoría de aprendizaje y la neurociencia. Por eso, he pasado no sé cuántos cientos o miles de horas estudiando los caballos salvajes, viendo que en su sociedad faltan jefes y competiciones por el poder. La supervivencia es lo que les manda. Buscan la compañía y el apoyo de otros, con los cuales se sincronizan sus movimientos y sobre todo cuando se sienten inseguros. Cuando entramos en esta dinámica con ellos, están a gusto siguiendo los movimientos de nuestros cuerpos cuando les montamos.

La importancia de la observación. Lo que marca nuestra vida moderna es falta de contacto con la naturaleza y falta de observación de ella. Nos lanzamos a la práctica con ideas que a menudo no corresponden a los hechos observables por nuestros propios ojos, complicándonos la vida bastante. La ciencia siempre empieza por la observación de datos. Cuando hay bastantes datos para ver pautas, se forma una hipótesis sobre lo que está pasando, que se prueba contra sus expectativas en situaciones experimentales o diferentes hasta ver si es verdad o no. Un poco más ciencia y menos creencia a ciegas ayudaría a nuestras relaciones con nuestros caballos.

Incluso si no tenemos el tiempo de estudiar la etología en profundidad, todos tenemos el tiempo para intentar limpiar la cabeza del antropomorfismo y las ideas implantadas por otros, y usar nuestros ojos. Me sorprende, por ejemplo, que la idea mencionada arriba, que el caballo señala su sumisión frente a la dominancia por bajar su cabeza y acercarse, ha recibido tanta aceptación. No es difícil observar los caballos domésticos competiendo por la comida (cosa que nunca pasa en la naturaleza) y verificar que no pueden apagar la agresión por un gesto de sumisión: ellos se alejan, o sufren daño.

No me creas, por favor. Vete a ver, y no sólo una vez (que puede ser casualidad), ni dos (hay doble casualidades también), sino hasta cincuenta veces, haciendo una lista de lo que pasó cada vez.  Incluso si no llegas a contemplar el significado profundo de lo que has visto, habrás hecho el primer pequeño paso para estudiar la etología equina.

Rehabilitación equina en Equilibre July 15, 2009

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Re-educación, rehabilitación, recuperación y tratamiento de caballos con resabios

La re-educación eficaz de un caballo depende de un diagnostico acertado sobre el origen del problema y un entendimiento profundo sobre el comportamiento de los caballos tanto en su estado más natural como en su domesticación.

Para poder rehabilitar eficazmente el comportamiento de los equinos, hay que considerar su naturaleza y como la evolución por selección natural les ha hecho como los conocemos hoy en dia. Solo entendiendo y reconociendo las necesidades biológicas, podemos empezar a desenredar los comportamientos conflictivos.

En caso de que vuestro caballo haya cambiado su comportamiento habitual recomendamos que contactéis con un veterinario equino para descartar el dolor o inhabilidad física como propulsor del cambio de comportamiento.

Una vez descartado el dolor y la inhabilidad física, podemos comenzar un diagnostico de comportamiento basado en nuestra experiencia y en conocimientos de las ciencias de comportamiento con énfasis en etología y psico- biología.

Dialogando con numerosos veterinarios y según su experiencia clínica, están de acuerdo en que la mayoría de conflictos son típicos del mantenimiento y manejo día a día de los caballos. Dificultades para ponerles la cabezada, el ramaleo, subirse o bajarse para transporte, el espray o en la manipulación de sus pies y cascos, exanimación tratamiento medica o herraje, son causa de mucha frustración y puede poner en peligro la integridad física de las personas.

Son dificultades evitables que a través de las ‘modificaciones de conducta’ apropiadas  se pueden solucionar con más facilidad. La modificación de conducta incluye los refuerzos, la habituación sistemática (desensibilización), condicionamiento y contra -condicionamiento clásico y operante.

La mayoría de resabios son el resultado de un mantenimiento inadecuado o anti-natural desde el punto de vista de los programas naturales de los caballos, un mal uso del castigo (abuso), o simplemente una mala enseñanza. Desgraciadamente para los caballos tambien podria ser una combinación de los tres.

Mantener caballos encerrados en cuadras, aislados de otros caballos, con una dieta altamente concentrado,  y recursos focales, va en contra de su naturaleza y da origen a muchos problemas.

Como terapeutas de comportamiento nuestro objetivo principal es asegurar un bienestar holístico de los caballos en todas las fases de mantenimiento, rehabilitación y entrenamiento. Iniciamos las sesiones con una mente abierta y aplicamos un tratamiento flexible a la necesidad de cada caballo.

No consideramos nuestro trabajo con caballos una metodología fija, ni un programa a seguir paso a paso, es una filosofía! Dicho esto, seguimos pautas y un orden de enseñanza sin establecer límites de tiempo en nuestras terapias, sin limitarnos a una sola forma de trabajar.

Utilizamos un lenguaje inteligible para el caballo y volvemos a asentar las bases de su doma/adiestramiento, confirmando las etapas positivas y reformando los que le hayan podido causar algún estrés o trauma.

Combinamos técnicas y teorías de aprendizaje conductistas con la consideración de los procesos internos como los instintitos y las respuestas emocionales, teniendo en cuenta también la gran variedad entre cada individuo.

No ponemos limites en cuanto al tiempo necesitado para la rehabilitación, ya que depende de cada caballo y las experiencias que hay tenido en su manejo. Es por esta flexibilidad que la mayoría de caballos se rehabilitan con éxito.

Pero la rehabilitación no se limita al caballo y nosotros animamos a todos los propietarios y entrenadores para estar presentes durante las sesiones con el objetivo de poder ver lo que está pasando en cada etapa. Es nuestra intención poder transmitiros los conocimientos para poder entender las razones de su comportamiento, desde el punto de vista del caballo.

Mostrándoos las señales básicas de comunicación os ayudaremos a poder interpretar algunos de sus comportamientos para el futuro. De esta forma podréis ir ajustando y mejorando vuestros comportamientos a lo largo de vuestra relación y con diferentes caballos.

Contamos con  la colaboración de etólogos, veterinarios, herradores, entrenadores y jinetes entre otros profesionales del mundo ecuestre, para asegurar un diagnostico optimo del conflicto ya sea físico o mental, adaptando nuestro trabajo a cada caballo y situación.

Si tenéis cualquier consulta sobre el rendimiento de vuestro caballo o su comportamiento, y habéis tenido problemas intentando solucionar el conflicto a través de los canales convencionales, igual les podremos ayudar.

Si optais por nuestra ayuda, les pedimos:

  • Que sean honestos sobre el comportamiento conflictivo de vuestro caballo, facilitando toda información disponible y así tendremos el máximo entendimiento sobre las posibles causas de los conflictos.
  • Mantener la mente abierta para considerar formas alternativas de recuperación y entrenamiento.
  • Estar preparado para hacer cambios en las rutinas, estos pequeños cambios muchas veces suponen un soplo de aire fresco a vuestra relación y un buen punto de partida hacia una exitosa rehabilitación.
  • Estar dispuesto a trabajar con nosotros en ayudar a vuestro caballo superar las etapas en cuestión.

La primera consulta que dura entre 1 y 2 horas la efectuamos en vuestro centro o donde este alojado habitualmente el caballos. Nuestra intención es poder conocer de primera mano los factores que puedan provocar dicho comportamiento.

Muchas veces con pequeños ajustes acertadas en el mantenimiento o manejo del caballo, el comportamiento conflictivo puede desaparecer o aminorar. En cambio hay muchas otras que se deben tratar con más minuciosidad.

Elaboramos un informe POA (Plan of action) sobre su conducta, los conflictos y los pasos remédiales para su rehabilitación eficaz, los costes estimados y un tiempo orientativo de rehabilitación. Copia de dicho informe estará siempre a la disposición del propietario.

En EQUILIBRE ofrecemos espacio y servicios de pupilaje en semi-libertad y alojamiento rural en la misma finca!

Para cualquier consulta no duden contactar con nosotros; equilibregaia@gmail.com

Enseñar a caballos mantener la calma ante un estimulo espantoso July 6, 2009

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Por Victor Ros © EQUILIBRE

La respuesta de caballos a un estimulo que les asusta es importante en cuanto a la seguridad del caballo y la del humano. No hay duda que un caballo que no se asusta de bolsas de plástico o bicicletas que pasan, hacen montas más seguras y divertidas. Hay mucho interés científico en desarrollar pruebas de reactividad en los caballos, pero se ha dedicado muy poco esfuerzo en el desarrollo de métodos de entrenamiento apropiados para reducir su miedo.

Christensen, Rundgren y Olsson (2006) de la Danish Institute of Agricultural Sciences, investigaron 3 formas de entrenamiento diferentes (habituación, de-sensibilización y contra-condicionamiento) para determinar cuál de las tres formas era más efectivo en enseñar a los caballos reaccionar de una forma calmada ante una situación de miedo.

Se utilizaron un total de 27 caballos enteros de dos años para la investigación de los tres métodos de teorías de aprendizaje clásica. Una hipótesis es que los caballos serian capaces de generalizar sobre los estímulos de prueba (bolsas de plástico) tal que, una vez familiarizados con el estimulo de prueba en una situación concreta, aparecen menos asustadizos aun cuando se incrementa la intensidad o se cambia la forma de presentar el estimulo. Los científicos querían comprobar también si métodos alternativos como la de-sensibilización y contra-condicionamiento seria más eficaces que la aproximación clásica con habituación.

Se dividieron los 27 caballos en tres grupos de 9 caballos. El primer grupo de caballos (n=9) se expusieron directamente al estimulo completo de una bolsa de nylon en encontrarse en un criterio de habituación predefinido por los experimentadores (habituación); El segundo grupo (n=9) fueron introducidos gradualmente al estimulo y habituados a cada paso antes de presentarles el estimulo completo (de- sensibilización); caballos (n=9) del tercer grupo fueron entrenados para asociar una recompensa positiva antes de exponerles al estimulo completo (contra-condicionamiento). Todos los caballos (n=27) recibieron 5 sesiones diarias de tres minutos. Sus pulsos y sus comportamientos fueron registrados.

Los resultados mostraron que los caballos del segundo grupo (de-sensibilizacion) presentaron menos reacciones de huida en su total y necesitaron menos sesiones para aprender a responder más calmadamente ante el estimulo de prueba. La de-sensibilizacion fue pues la forma que aparentemente era más efectiva con caballos en situaciones de miedo. Mas estudios se debería hacer para investigar el papel del refuerzo positivo (PR), como presentar comida, en el entrenamiento de caballos.

Reference

J.W. Christensen, M. Rundgren and K. Olsson. 2006. Training methods for horses: habituation to a frightening stimulus. Equine Veterinary Journal. 38(5): 439-443.

Authors: Christensen, J.W.; Rundgren, M.; Olsson, K.

Source: Equine Veterinary Journal, Volume 38, Number 5, September 2006 , pp. 439-443(5)

Publisher: Equine Veterinary Journal Ltd.